Para embarazadas

Los temas desarrollados aquí son:

Las preguntas a tener en cuenta para elegir el profesional adecuado. Cómo legalizar el pedido del parto que elegimos. Y las Leyes que nos protegen y avalan nuestra Libertad.

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Riesgos de parir o de nacer en el Hospital o la Clínica

Riesgos de parir o de nacer en el Hospital o la Clínica

Debemos ser firmes para hacer lo correcto ¿Pero qué es lo correcto?
Siempre se habla de los riesgos de parir en la casa, pero…
¿Cuáles son los riesgos de parir en el hospital o la clínica? ¿Cuáles son los desafíos a superar para lograr parir de modo natural por vía vaginal? ¿Cuáles son los riesgos del exceso de tecnología o de intervenciones innecesarias o exageradas para la mujer? ¿Y para el bebé?

1 Voy a relatarte cuales son los Riesgos para nosotras o nuestros bebés uno por uno.
2 Cuando una Cesárea se vuelve necesaria: cómo poder vivirla del modo más consciente posible.
3 Cuáles son las elecciones a las que tenemos acceso. O por las que podemos movernos para hacer realidad un parto y un nacimiento humanizado y respetuoso.
4 Cuales son las Leyes que nos avalan y protegen nuestros derechos y libertad. Y de algún modo avalan nuestras decisiones.

Hoy estamos atravesando una situación límite y particularmente riesgosa con respecto al parto y al nacimiento. Aunque no sea de conocimiento y alarma pública, porque lo aceptamos como normal, estamos experimentando, un gran porcentaje de cesáreas innecesarias. Por eso he querido escribirlo. Comencé a preocuparme en el año 2005 con el 75 % de cesáreas realizadas en mujeres que llegaban sanas a parir. Y en estos años, la cantidad aumentó en forma desmedida. Que en los próximos años este porcentaje aumente o se tranquilice depende de cada uno/a de nosotros/as. El avance de la tecnología y la prepotencia médica han avanzado más rápido que la Conciencia necesaria para preservar el orden y la naturaleza (de lo que el cuerpo y el alma necesitan ¡y nos están pidiendo!). Mujeres y niños necesitan parir y nacer de un modo sano y fisiológico (osea, del modo en que funciona naturalmente el proceso físico, sin interferencias ni sucesos extraños). Tenemos el derecho de parir y ver nacer a nuestros pequeños como todas sabemos. Como lo hemos hecho desde siempre, desde nuestro Ser Femenino, íntimo, primitivo, silencioso. Aquel que simplemente sabe, sin pensar, sintiendo, en el momento, más allá de cualquier teoría externa. Pero en general, este proceso es interrumpido. No se permite a cada mujer atravesar sus propios tiempos con los cuidados (particulares) que le hacen falta para que este proceso se desarrolle normalmente. Y lo cierto es que con intervenciones innecesarias todo se va complicando. El nacimiento es uno de los momentos mas importantes de una vida, es estresante de por si y definitorio, inolvidable. De grandes transformaciones. Para quien se hace madre (o padre) y por supuesto para quien nace. Desata emociones, necesidades, nuevos sentimientos y sobre todo “inquietudes” únicas. Relacionadas con la intimidad, la familia, la sexualidad. Toca lo más profundo de nuestras costumbres, deseos, religión, cultura, creencias. Es un momento absolutamente personal e intransferible. Sería importante poder confiar y entregarnos al sistema médico sin que tantos de nuestros derechos y necesidades “esenciales” fueran avasalladas. Las intervenciones profesionales queriendo controlar y “asegurar resultados”, hoy ocupan el primer lugar, el protagonismo, dirigen el parto y el nacimiento. Lo apuran, por miedos (a supuestos juicios de mala praxis). Por tiempos estipulados por la Institución donde suceden. Por tiempos propios de los obstetras, por ejemplo: fines de semana, feriados, fiestas o compromisos particulares. Por negocios relacionados con esta u otra parte de la medicina: obras sociales, medicamentos, cremas que se hacen con algún elemento conseguido en ese momento, como la placenta. Para poder cobrar mayor cantidad de días de internación, o usar cierta medicación. Atrás de los profesionales funciona el Imperio de las Farmacias y Laboratorios… Otra opción es que hacen lo que hacen porque son el resultado de esta época y no han aprendido a hacerlo de otro modo. Esa falta de paciencia, el poco respeto a los tiempos de la naturaleza. El Hacer como prioridad absoluta. Son consecuencia de nuestra cultura occidental y son la razón por la que hemos llegado hasta aquí tal como hemos llegado. En la naturaleza maravillosa del cuerpo pariendo no hay que hacer nada, solo admirar el momento. Para lo cual no estamos preparados. Esto, y mucho mas, ha tergiversado el orden de lo que en verdad importa. Que cada una pueda vivenciar de manera personal este momento sagrado. Respetando lo que le vaya ocurriendo. De manera humana, sensible. Permitiendo que el parto suceda como se vaya creando desde dentro de cada una. Y que el nacimiento sea único, como ese bebé particular precise.
Hemos traído a situaciones de riesgo, peligro y enfermedad (patología) en diferentes grados y con distintos riesgos, lo que debería ser: una de las cosas más importantes en nuestras vivencias. Hemos permitido que hoy sea una cuestión de supervivencia. Hemos perdido la esencia de la procreación humana. A pesar de poder contar en nuestro interior con la mejor parte de lo que siempre ha sido, mas, en el mundo que nos rodea, los beneficios de los avances de la ciencia. Para cuando, por necesidades particulares de algún caso hacen falta.

Los procesos naturales y sanos del cuerpo y lo personal, lo que cada familia quiere, debería ser conocido, acompañado y tenido en cuenta. Respetado. Esto es básico, imprescindible, indispensable. No podemos pedir ni esperar menos que esto. Hay leyes que nos avalan en cada uno de nuestros derechos y necesidades, debemos conocerlas y acompañarnos por ellas. Pedir y si no fuera suficiente “exigir” que se las aplique, respete, tener firmeza en lo que elegimos y queremos para que se haga posible. Empezando por esto, conocer el tema. Conocer es importante para poder elegir. Respetar nuestros deseos para que otros nos respeten. Primero nosotros con nosotros mismos. Esto nos abre una primer puerta; la segunda es conocernos lo suficiente para reconocer nuestras posibilidades y limitaciones. Y la tercera es hacer un paneo alrededor, una búsqueda de la mano de estos conocimientos, encontrando los profesionales adecuados para acompañarnos como nos corresponde. Respondiendo a nuestro ser.
Lo que no podemos seguir permitiendo que nos ocurra, ni permitir al profesional que siga perpetuando es:
– Que el profesional tome acciones precipitadas y/o de rutina.
– Que no conozca la situación y/o deseo particular de la futura mamá.
– Que no se la participe de cada una de las acciones que tomará en su propio cuerpo.
– Que no se le den las opciones para que ella misma elija y/o sepa también las consecuencias posibles de cada elección.
El no conocer nuestros derechos ni los de nuestros hijos y por lo tanto no hacerlos respetar es un mal comienzo. En la tarea de ser padres y en el viaje de sus vidas.
¿Cómo vamos a enseñarles cosas que todavía no hemos aprendido? ¿Cómo les hablaremos de Respeto, Amor, Verdad, Cuidado, si no lo aplicamos y no les damos el ejemplo? ¿Con qué coherencia?
Cuando fluimos por el sitio conocido porque es aceptado, cómodo y hasta mas fácil, y no cuestionamos nada para escondernos en el montón, no les damos un buen ejemplo, excepto de eso mismo. De no cuestionar nada y de esconderse en el montón.
Los profesionales con sus actos genéricos e innecesarios en ciertos casos (ya vimos el porcentaje). Producen complicaciones que justifican la próxima intervención que harán. Y así, en definitiva, “un montón de mujeres sanas con embarazos que vienen bien” llegan a terminar sufriendo una operación cesárea. En situaciones ”en las que eran clínicamente sanas”. Podría haberse evitado llegar a esa cirugía, pero luego que sucedió ¿Tiene algún sentido revisar lo que pudo haber sido?… ¿O porqué fue como fue? ¿Vamos a hacer averiguaciones precisas en esa situación tan particular y confusa? ¿En la que no tenemos mas fuerzas, respecto a algo que ya pasó? No. Preferimos creer lo que nos dicen, no tenemos pruebas de otra cosa, por eso sigue sucediendo.
Pero podemos elegir estar preparadas antes. Hacernos fuertes y sabias. Y hacer un camino durante la vida o en el mismo embarazo.
No luchar contra el sistema y los médicos (es infinito, indemostrable y absurdo, a ellos las prepagas les pagan mas dinero por hacer cesáreas que por acompañar partos normales). Además, en el mejor de los casos, ellos se mueven desde la duda y la posible enfermedad (eso han estudiado, todas las posibilidades de lo que podría venir mal, los casos extraordinarios de enfermedad, de uno en miles o en un millón). En la Universidad los prepararon para la anomalía (lo anormal). Y para evitar lo que sea, o por obedecer la ideología de su trabajo, del Centro Médico para el que atienden hacen como hacen. Y entonces no permiten que las cosas sigan su tiempo, su curso natural. Además, y esto está en nuestro interior, hay razones socioculturales muy grandes, que nos hacen, desde donde estemos, desde lo que sea en lo que trabajemos, hacer el mínimo esfuerzo y correr la menor cantidad de riesgos posible. Como si nos conformáramos con zafar. Está reinando la cultura de “fumarse un porro y ya” (Y en la clase baja “un paco”, un proceso aún mas rápido de autodestrucción)… Abunda mirar en la tele programas para pasar el rato, sobre la vida privada de los otros, como para no ocuparnos de la nuestra, como para no darnos cuenta donde estamos parados. ¿Nos detenemos a sentir, pensar, planear? ¿Andamos buscando crear excelencia y eficacia, o solo pasarla bien con el menor esfuerzo posible?
Los últimos años históricos nos han demostrado que nada vale la pena, que el que piensa o mira alrededor termina mal, que es mejor cerrar los ojos y la boca… Por eso preferimos meternos sólo con lo mínimo (sobrevivir), que además, y no por casualidad, cada vez nos exige mas fuerzas… Me refiero a que hay un hecho, y una idea política detrás, de permitir que todo suba de precio, que los sueldos no alcancen, que los tiempos nos exijan cada vez mas ocupaciones; y todo pida tanto y tanto mas de nosotros, hasta agotarnos para poder cumplir con lo mínimo que nos corresponde… La idea es que no podamos ocuparnos de asuntos que excedan nuestra vida particular y seamos cada vez un poquito más individualistas, cerrados, apurados, desesperados. Y entonces ellos, ciertos poderes, sigan haciendo como quieran, con lo que nos corresponde a todos para su único y propio beneficio. También creo que hay un plan espiritual que nos permite estar en un momento de exacerbada superficialidad, consumismo, ideas ajenas, en el que el exceso de cosas materiales, compromisos, actividades y tantas posibilidades nos atrapan. Además de la moda cada vez mayor de relaciones descartables (ante el menor problema se terminan, de pareja y de otras índoles). Vivimos en una pretendida y supuesta “comodidad” basura. Que es el modelo que nos venden. Apenas parpadeamos, nos corremos un cm de nuestro verdadero ser y ¡Click! compramos… Quedando inmersos en el juego planeado por otros, inconscientes de las consecuencias. Pero detrás de cómo nos movemos, detrás de estas fuerzas y energías que nos llevan tan hacia afuera “existe un Plan”. Estoy segura. Allí, aquí, detrás del juego, hay un tesoro sutil, muy grande. Y es que de tanto ir y venir, de tanto movernos y buscar hacia un lado que nunca nos va a satisfacer profundamente, llegará un momento en que buscaremos dentro, en lo esencial, inevitablemente. Escucharemos. Encontraremos la verdad de nosotros mismos. Por lo anterior, por todo lo que domina en esta época nuestros nacimientos, podríamos considerar a los médicos como un reflejo de un pedacito nuestro, de algo sutil que no funciona como debería dentro de nosotros. Están ahí, así, en su mayoría tal como son, estamos aquí, en la mayoría tal como estamos siendo. Son como una especie de metáfora, símbolo, de algo en lo que la mayoría vivimos, nos representan. Ellos no se han preparado (oficialmente) para acompañar, sino para interferir, controlar. Si todo marchara natural y perfecto, ellos ¿Qué harían? No tendrían poder en el asunto, perderían importancia. Tampoco quieren asumir ningún riesgo, de los que ellos consideran tales. Si todo marchara bien en casi todas las mujeres ¿Cómo utilizarían o justificarían la tecnología y el desarrollo informativo que han estudiado “durante tantos años”, en su Carrera, Profesional? Tienen que estar o dejar órdenes precisas y claras que les permitan actuar a las enfermeras de un modo genérico “con cada una”, para justamente “controlar a todas” sin estar ahí presente o consciente. Argentina es el lugar actual de mayor cantidad de cesáreas innecesarias del mundo, y no creo que esto debiera tomarse como un orgullo. Aquí más del 90% en el 2009, de madres que llegaron sanas terminaron en Cesárea, en principio innecesaria.
En Enero del 2006, salió en el Diario, hubo dos madres muertas durante esa operación. Porque es una cirugía compleja, a pesar de que siempre se conocen sus virtudes. En ambos casos, no estuvieron demasiado claras ni publicitadas las causas. Aparecieron en pocos medios gráficos y enseguida el asunto desapareció de lo masivo. Se cambió de tema. ¿Habrá sido por la anestesia…, ? La verdad no se ha desnudado ni desatado porque hay muchos intereses detrás del asunto. Los profesionales y los sistemas de Instituciones y Obras Sociales se defienden y se tapan unos a otros por conveniencias obvias. Todo el sistema está planeado a favor del sistema y quienes entren en él corren con este riesgo, ser un número. La poca sensibilidad que perdura no está planeada “y cada uno de nosotros somos sensibles, infinitos, humanos”…
Hay muchos casos de mujeres que han quedado paralíticas de por vida por una anestesia peridural mal colocada. Pero este dato tampoco cuenta con publicidad suficiente. Los noticieros no relatan “estas pequeñas historias”. Hay arreglos detrás de cada medio de comunicación para que no se alarme a la población o para que se la alarme lo suficiente “sobre otras cosas”. Y entonces no se mire en masa hacia donde está siendo necesaria, a veces urgente, una mirada de todos. Este sistema sociocultural no está a nuestro favor de por sí, fue perdiendo su sentido esencial detrás de intereses individualistas y fondos robados y/o malgastados. Es un sistema incapaz de actuar con acierto y responsabilidad real hacia casi ninguna de nuestras necesidades humanamente esenciales. Desde sus inicios se creó pensando en el Bien de unos pocos y la explotación de muchos. Pero, sin meternos en esos terrenos tan empantanados, antiguos y vigentes, hoy, aquí y ahora, de a poco, podemos hacer pequeños pasos que colaboren hacia nuestro bienestar y el de quienes nos rodean. “Y encontrarnos entre los que estamos en lo mismo” ese es uno de los pasos. Con nosotros mismos y entre nosotros…
Este sistema no puede responder con calidad a la cantidad de mujeres que llegan a parir a un sitio. Mujeres sanas, libres, que no han cometido ningún delito, que vienen a dar vida, con derechos y con una historia personal, propia. La cual debería ser tenida en cuenta y nutrida, sostenida. La falla está en la cantidad de presentes, por más o por menos de los que hacen falta. O en la infraestructura. En la cantidad de camas por habitación, o en una mayor cantidad de pacientes de los que podrían ser atendidos con calidad por cierto número de profesionales. O hasta por falta de materiales útiles para cada caso. “La habitación común para parir” no permite que la mujer tenga intimidad, ni que se respete la Ley de poder estar acompañada por el futuro papá o por quien sea que ella elija, para que la contenga, le de la mano, el apoyo íntimo y/o la fuerza interior “para que ella pueda hacer y ser en su parto como le salga”. Sea por la razón que sea, actualmente no es común que se nos permita nacer o morir de un modo natural. Para lograrlo debemos ocuparnos con mucho cuidado y anticipación. Con recaudos adecuados y si es posible, con mucho dinero. Para comprar nuestra libertad. O para, con mucha creatividad, trabajo y fe… “crearla”.
– Si ambos padres estuvieron juntos en el momento de la concepción y esto fue real, natural, amoroso ¿Cómo podemos haber creado y perpetuar un sistema que los separe a la hora de recibir a su bebé? Si no hay una enfermedad que lo justifique, y creo que en la mayoría de los casos, gracias a dios, no la hay,… Entonces ¿Con qué derecho podemos separarlos en el momento mas importante de sus vidas? Momento definitorio para la relación entre ellos y con el bebé que está llegando… Creo que la enfermedad aparece (o se nota) cuando no nos paramos firme para concretar nuestro mejor modo de vivenciar lo que elegimos vivir. El acto de parir es un hecho sexual, privado, íntimo. En el que necesitamos ser nosotras mismas y expresarnos libremente: estar desnudas, movernos, gemir, respirar, gritar, ser tocadas o abrazadas por nuestra pareja o alguien que nos asista emocionalmente.
– El sistema ha perdido los estribos desde que pone horarios de visita dentro de la formación de una familia.
– Por una duda remota de cualquier problema (que también podría no suceder) intervienen sin cesar hasta crear ellos mismos los problemas que empezaron (supuestamente) por querer evitar.
– No aceptan el tiempo natural porque es evidentemente mas largo de lo que pueden acompañar.
– Y no aceptan el procedimiento natural porque es evidentemente más consciente de lo que ellos pueden estar.
– Pero en vez de replantearse qué delegar y como comenzar a encontrar soluciones adecuadas a cada caso, simplifican haciendo de todos los casos lo mismo. Una necesidad de cesárea.
– Siempre tienen tiempos acotados, entre pacientes estables e imprevistos, cosas personales y burocracias que seguir, horarios de trabajo que empiezan y terminan, y a varias mujeres desarrollando distintos momentos de su trabajo de parto, a la vez. Entiendo que es mucho…
– Y a su vez, lo mas grave, es que se manejan como si el protagonismo estuviera en ellos ¡Y, ahí auxilio, no lo está!
La mujer es la protagonista, el bebé, ese ser nuevo, por completo diferente a todo lo conocido. Ellos, ambos, son lo importante y lo que debe ser protegido en ese momento. Aunque no lo parezca. Este misterio pide respeto. No control. Soltar en conciencia, con atención y presencia. No elecciones preconcebidas. Además, recordemos lo que estudiaron, y todo lo chantajeados (que de algún modo están), hasta para aplicar ciertos remedios, recomendarlos y/o recetarlos. Laboratorios y publicidades nos empujan a que usemos y compremos “cierta salud”. A costa de que perdamos la verdadera.

Me interesa que mis hijos tengan un mundo mejor, con mayor cantidad de amigos nacidos en Paz. Atravecé los embarazos y partos de mis tres hijos leyendo libros generosos escritos por doctores sanos: Michael Odent y Frederic Leboyer. ¡Existen! ¡Son maravillosos! Generosos, increíbles ¡Gracias!  Me inspiré en las palabras y fotos de Chris Griscom. Estuve en charlas preparto con parteras. Conversé con madres que han buscado su camino y ví videos de partos caseros. Obtuve información de la fundación sin fines de lucro “Dando a Luz”. La cual da charlas y genera personas que informen. Ofrece una lista de todo lo aconsejable y lo no tanto durante el embarazo, el parto y el nacimiento. Para que podamos aprender a preguntar, entender, saber qué nos ofrecen en donde nos atendemos. Y entonces, podamos elegir. Su página es http://www.dandoaluz.org
Así como cada persona, cada circunstancia, parto y nacimiento son únicos. No hay una fórmula exacta para acompañar estos procesos de buena manera. Cada mujer debería moverse según sus propias y genuinas necesidades, imposibles de generalizar, y menos aún, anticipar. Se realizan diferentes controles a la mujer y al bebé. Cuando estos controles son realizados sin evaluar el estado de salud de cada individuo y sus necesidades particulares, se transforman en rutinas. Estas rutinas (como tales) suelen ser molestas, dolorosas y potencialmente riesgosas. Se aplican casi siempre sin cuestionamiento, por hábito o costumbre de los miembros del equipo de salud o por pautas no revisadas o actualizadas. Es necesario conocer las rutinas para plantear dudas personales y/o privadas de cada uno. Y entonces poder cuestionar su utilización indiscriminada. Hay suficiente evidencia científica de lo maravilloso y perfecto que es el proceso natural en una mujer sana que va a parir. Se van desatando uno a uno los pasos a su modo y ritmo, para llegar a producir un parto y un nacimiento increíble, único y diferente para cada persona, según su historia y posibilidades familiares. Ambos, el parto y el nacer, quedarán grabados en el inconsciente de la madre y su hijo durante el resto de la vida, repercutiendo. Desde la paz o la violencia. Para seguir buscándola y/o reproduciéndola. Gestando este mundo. Permitirles a la madre y al bebé vivir este momento como lo necesitan y como sólo ellos pueden atravesarlo, eso es democracia. Mi pregunta es: Si los profesionales conocen estos procesos y saben que cualquiera de sus rutinas y apuros (por mas que les convengan) cortan y ponen en riesgo que llegue a producirse este acontecimiento del mejor modo posible ¿Porqué lo hacen? ¿Porque así les enseñaron? ¿Por falta de humildad para aceptar lo que les falta aprender y hacerlo, digo, ponerse a aprender? ¿No pueden acompañar sin interferir? ¿Por cuidar la salud producen la enfermedad? ¿Hacen todo lo que hacen para justificar su participación en este hecho sano y seguir perpetuando su razón de ser, su trabajo? ¿Acaso esto no es maldad? ¿No es un delito robar este derecho, esta libertad de expresión de la madre y su bebé? ¿Violentar este encuentro que solo puede producirse una vez y es definitorio para la vida que comienza, y para esa mujer? ¿No habían realizado durante la gestación estudios de sangre, mas un mínimo de tres ecografías que demostraban que ambos estaban sanos? ¿En la última no se veía al bebé encajado? ¿Tienen miedo de que todo ocurra por su cauce y darse cuenta que son prescindibles, que no tuvieron tanto para “hacer”? ¿Les parece poco estar ahí, presenciando este momento sagrado e íntimo de la familia, siendo lo que son, “quienes saben”? Sosteniendo su tarea para el bien mayor, para la salud de todos… ¿Les parece una tarea menor poner sus conocimientos y experiencia para evitar que algo salga mal? ¿Les parece poco ser como un ángel guardián? ¿Estar con la conciencia activa para interferir a tiempo y salvar a ambos protagonistas si es que en verdad hiciera falta? Toda esta Tecnología y esta Institución tienen sentido de la mano del Respeto y la Humanización. Con el sentido despierto, ese que los llamó a decidir poner su vida al servicio de los otros. Para proteger la salud. Para mantener la sociedad en orden. Desde el equilibrio y la armonía de cada persona en su propio entorno. ¿Soy demasiado inocente al confiar en el ser humano que se esconde dentro o detrás de la máscara de doctor? ¿Y para confiar en la Luz que está dentro de cada uno de nosotros? ¿Es mucho pedir que nos pongamos los pantalones (la firmeza necesaria) y ocupemos nuestro lugar único e intransferible? ¿Será que para hacernos padres y/o madres debemos salir de nuestro lugar de niños y “hacer algo correcto”? Conocernos. Saber. Crecer. Defendernos. Elegir. Encontrarnos. Elegirnos por sobre todo lo demás. Respetarnos. Pedir. Buscar. Crear en Conciencia. Parirnos. Parir. Abrazarnos. Abrazar. Nutrirnos. Nutrir.  Hacer lo que haya que hacer para que las cosas sean como decidamos que sean… Y no solo que ocurran, allí, por casualidad. Yo creo en la causalidad, en los movimientos previos a un hecho, en la responsabilidad propia y en todas aquellas causas fundadas por nosotros mismos que nos llevan a un resultado o a otro. Creo en responder activamente frente a lo que ocurre. También en la Sincronicidad. Es como una corriente que se abre en nuestra vida y nos empuja por el canal adecuado. La creamos al preguntarnos y respondernos profundamente que es lo que queremos. Todo comienza a ordenarse y las cosas parecen aparecer como por arte de magia. Señales, encuentros, datos, llamadas, cruces. La información nos llega en tiempo y forma cuando la deseamos desde lo profundo. Cuando sintonizamos con nosotros mismos.

¿Será que la Facultad los forma de modo tan prepotente, los hace tan soberbios y dueños de la verdad que no pueden mirar la pequeña verdad de cada persona que se para delante suyo? ¿Será que el desarrollo de sus estudios y de su enorme responsabilidad no les permite ser parte del entorno? ¿Será porque tuvieron que leer tantos libros que se manejan aparte, como si fueran superiores y no pares? ¿Será que respetan sus horarios propios pero no este momento impostergable e intransferible que está mas allá del tiempo, que raya la eternidad? Tiempo “que abre el misterio” para traer de este lado del mundo a un ser humano. De tantas vidas que ven entrar y salir ¿Dejan de sorprenderse por el milagro que es la vida?
¿Será que se olvidaron que han elegido libremente entregar su trabajo al servicio de los otros? ¿Será que los impuestos o las obras sociales que pagamos no son lo suficientemente caras para asegurar su sueldo tal como desean o merecen? Si esto tuviera algo que ver ¿Por qué entonces no nos cobran como para hacer Bien cada uno de los servicios para los que pagamos? Y sin exageraciones, desde ese lugar “nos dejan libres, para, si no hace falta, no aplicar ninguno de sus conocimientos”…
En Bolivia mantienen la tradición, el conocimiento ancestral, y un contacto tan enorme e íntimo con su cuerpo que tienen a sus hijos trabajando en el campo o en su casa, como si nada, se ponen en cuclillas y lo reciben. Está estudiado que en esa posición la vagina se dilata dos centímetros mas.
En Europa se está pariendo en la mayoría de los casos en la casa, y no son de tribus indígenas o de países subdesarrollados. Son del Primer mundo, los mas desarrollados tecnológicamente. Y sin embargo eligen lo que ya saben es mejor. La mujer está en paz en su ámbito cotidiano, allí tiene intimidad para esta ocasión trascendente. Tienen ambulancias de primera generación paradas en la puerta por si acaso hacen falta. Y las mujeres que saben por estudios anteriores, que tienen problemas de salud que no propiciarán un parto “normal” van directo a las Instituciones. Está claro que los procedimientos tecnológicos son útiles en situaciones específicas donde se requiere su aplicación. Pero no en todos y cada uno de los partos y nacimientos. Es necesario conocer aquellos controles y procedimientos que se deben realizar en cada embarazo, parto y nacimiento para corroborar que transcurren en salud. Puede ocurrir que por falta de recursos, tiempo o por negligencia éstos controles no se lleven a cabo. La partera, el obstetra y el neonatólogo deben compartir toda la información disponible con los padres en un lenguaje accesible, entendible. Únicamente si tenemos toda la información a nuestro alcance, podemos sentirnos parte, que estamos recibiendo la atención necesaria para vivir estos procesos vitales de modo respetado y seguro.
Los procedimientos realizados de manera rutinaria se encadenan unos con otros, haciendo necesaria la siguiente intervención, complicando lo que el cuerpo ya sabía hacer y hasta imposibilitándolo. Transformando un hecho natural en un acto médico. Ya que cuando el estado de salud se modifica aparece el riesgo y el proceso se vuelve irrefrenable, aparece lo patológico, la enfermedad. No solo en la madre sino en el bebé. Esto es muy importante de saber. El bebé está preparado para nacer de modo natural vaginal. Para atravesar el canal de parto, hacer fuerza, agotarse, ser apretado por el cuerpo de la madre y soltar aguas que sobran dentro de sí. Aprender a salir de donde le queda pequeño y crecer. Respirar con su propio tiempo mientras huele, escucha, chupa, reconoce a la madre del lado de afuera.

¿Qué son las contracciones y/o cómo podemos distinguirlas? Durante los meses de gestación (las nueve lunas) se le llama contracción a una fuerza que percibimos en la panza y es como si la panza se pusiera dura. Pero, es diferente cuando comienza el trabajo de parto. La contracción sucede en la zona del coxis, es una fuerza que contrae y hace como un temblor en la espalda baja. Y es allí, donde surge ese pequeño dolor, que se están moviendo los huesos. Es por eso que sentimos un Dolor, no sé si es tal, pero el miedo hace que lo sintamos así, como dolor. Cuanto mas duras, asustadas, rígidas nos pongamos, mas fuerza deberá ser realizada para que el parto pueda suceder. La sensación de dolor surge porque nos está sucediendo algo completamente desconocido. Ese temblor mueve nuestras estructuras… Si logramos entregarnos, aceptar lo que la naturaleza pide, lo que ella hace en nosotras todo fluye más suave. A mi me ayudó darme cuenta de que en un par de horas tendría en brazos a mi bebé. Y que esto era un milagro por donde lo mirara. Entonces dije, si las mujeres han podido parir desde los cavernícolas ¿Porqué yo no podría? Entonces pude aflojarme, relajar, entregar y agradecer sabiendo que Algo infinitamente más grande que nosotras ha planeado esto para que la vida siga adelante. Y nos están dando el privilegio de convertirnos en Madre. Por algo hace falta pasar a través de este desarme del cuerpo y de todo lo conocido. Hace falta exactamente lo que hace falta y sucede así para que la vida se manifieste y estemos preparadas. Es tanto el movimiento que se sucederá en el trabajo de parto, en este pequeño espacio de tiempo y forma que es bueno mantener la mayor quietud interna que podamos. Por supuesto la panza baja, desciende, tira hacia la tierra, aunque esto es lo más lento y suave de todo cuanto nos ocurre. Tarda horas en bajar, el bebé se encaja si es que ya no lo había hecho en días anteriores, el pequeño suma su propia fuerza, energía y ganas de nacer haciendo sus propios movimientos para salir. Y todo, un montón de hormonas que nos relajan y acompañan en este proceso increíble, todo al mismo tiempo, empieza a colaborar y a permitir que esto ocurra… Hay mujeres que han sentido un orgasmo mientras parían… Es una cuestión muy íntima y personal el cómo, pero es posible que suceda. Tiene que ver con una entrega y un disfrute absoluto, con sentirse haciendo el amor con la vida. Y el conocimiento del proceso perfecto del cuerpo da mucha fe para poder entregarse al proceso, para encontrar la fortaleza y la seguridad que nos permitirán lograrlo. El conocimiento de lo bueno y lo sano nos ayuda a dominar nuestros miedos y visualizar lo que queremos para conseguirlo. Es completamente posible parir en salud.

Modalidades que se utilizan en el Trabajo de parto y el Parto en sí: Acciones que no son beneficiosas. Las pruebas están a la vista. Necesitamos otra atención. Sin embargo, pocos se enteran de la existencia de las leyes sancionadas y menos aún, pueden o quieren hacer algo para llevarlas a cabo. La violencia hospitalaria tiene muchos modos, desde malos modos de las enfermeras hacia las pacientes (les dicen gordita, negrita, querida u otros nombres puestos desde el prejuicio, el apuro y la generalidad). Desorden de diferentes índoles en el papeleo o en las personas que nos atienden. Cambios de ventanillas y responsables, papeles a llenar en el último momento, pérdida de fichas, baños sucios, abandono en ciertas habitaciones, o prohibiciones y abusos de autoridad sin el debido respeto, explicación, información y/o por lo tanto, libertad para la parturienta, para que pueda elegir cómo quiere llevar adelante semejante momento de su vida.

Esto es lo que sucede: (y por lo que se vuelve riesgoso parir o nacer allí)
– Si una mujer, en ese momento tan especial (extremadamente sensible y vulnerable) está siendo tratada como una enferma y/o una incapaz es muy probable que se vuelva tales (es como una profecía auto cumplida).
– Se la recibe desnudándola y poniéndole el camisón especial (una túnica para operaciones). Debería darse la posibilidad de mantener los órganos genitales en la máxima intimidad posible (y esa túnica los descubre fácilmente si caminamos por ahí). Debería permitírsele llevar una prenda querida, cómoda y conocida.
– Se prohíbe visitas de familiares o la entrada del acompañante en cualquiera de los estadíos del parto. Por necesidad de privacidad de las otras parturientas, osea (por existir salas múltiples o habitaciones sin las comodidades necesarias). Prohíben el poder compartir con los seres amados y hasta con el otro protagonista de la situación, el padre, esos momentos tan importantes e irrepetibles de sus vidas. Si estuvieron juntos para concebirlo y ambos son responsables por el pequeño ¿Porqué separarlos para que se apoyen y puedan recibirlo en amor y paz?
– No es bueno dejar a las madres sin atención, sin estar acompañadas durante el trabajo de parto, abandonadas, solas, mientras algo tan grande sucede. Tampoco luego del mismo. Y la compañía personal puede colaborar.
– En casi todos los casos se la acuesta, peor si se la ata. Y hoy ya se sabe que la posición acostada hace que las sensaciones y dificultades físicas se potencien y multipliquen. Con esto se la imposibilita de ir al baño. Generalmente se la pone en una camilla con las piernas para arriba. Atadas para inmovilizar los movimientos naturales que nos surgen. En contra de la ley de gravedad. Para comodidad del doctor que mirará sentado en una silla delante de nuestra vagina. El dolor es mayor, es una de las peores posiciones posibles, ya que estamos encima de los huesos que quieren abrirse, correrse. Y una mujer tras otra han acatado la orden y han permitido que suceda en su cuerpo según deseos y necesidades por completo ajenos.
– Se les hace rasurado completo y de rutina (los genitales en ese acto sufren cierto maltrato y desdén, a veces con alguien mas mirando, con la vergüenza que produce la desnudez frente a desconocidos y esa invasión a la propia sexualidad).
– El uso rutinario de guantes y mascarillas en las unidades de cuidados del parto y del recién nacido. Da la imagen y el tacto (el sentir) de estar enfermas y en parte, lo produce. No es conveniente. Cualquiera que haya sido operada o tenido experiencias anteriores acudirá a dichos recuerdos y se alejará del sentir este momento tan especial, íntimo. Y sobre todo, sano.
– No hace falta sumar dolor e incomodidad a la mujer, sin embargo aplican el enema como algo preventivo y rutinario. Como si fuera algo en verdad urgente. Es una frivolidad. Un cañito entrando por la cola para limpiar el estómago e imposibilitar a la mujer defecar en pleno parto, cosa que puede o no suceder. A veces es la primera vez que ella siente algo así, quizás nunca se hizo un enema. Puede causarle miedo, dolor y cerrarse, física y emocionalmente. Se hace por la comodidad del doctor, para evitar olores o suciedad. Sería mejor estar atentos y hacer lo necesario, si hace falta, para que el enchastre no se propague. Pero sumar por las dudas un enema a la futura mamá en ese momento es de una enorme violencia y desconsideración.
– Se la tacta, para conocer la dilatación actual, anotar hora y modo de llegada, a veces con un poco de brutalidad física y/o psicológica, muchas veces lo hace un desconocido. Más de una vez con estudiantes de medicina mirando… Es preferible que los tactos no se sucedan uno al otro. Dejan la zona de la vagina sensible y a veces hasta lastimada.
– La adrenalina está relacionada con el dolor, con el sentirse amenazada, hostigada, en riesgo de alguna índole… Y cuando aparece la adrenalina aumenta el stress, el dolor. Y, por supuesto esto perjudica el trabajo de parto en muchos niveles y es posible que aparezca lo patológico.
– Los médicos participan en la atención de todas las mujeres y en la recepción (cuando nacen) de todos los niños de un modo invasivo y prepotente.
– El suero, en general, al principio es solo glucosa, para que suban los azúcares y  evitar que ella ingiera líquidos o alimentos, perdiendo así la oportunidad de atravesar este momento de acuerdo a los impulsos naturales que a ella le lleguen. La colocación de una vía endovenosa simplifica el asunto a los profesionales pero estar pinchada está unido a la enfermedad y a entregar el poder personal al profesional a cargo. Esa es la actitud a la que nos empujan. Un líquido entrando por las venas sin haber sido consultada al respecto, que al entrar trae ciertas consecuencias, detiene el proceso natural y sano para comenzar un camino sin  retorno. Además comer o tomar algo querido en ese momento aumenta el placer, la comodidad. Descarga nervios y ansiedades.
– El primer tipo de suero que suelen aplicarnos contiene Dextroza, es como una glucosa, un azúcar, que repercute en la insulina, esta es una hormona que trabaja en los tejidos del páncreas. Puede alimentar en demasía y entonces sube la insulina en la mamá. Y en el bebé, aún antes de salir se produce una hipoglucemia (un desorden en su azúcar).
– Y el segundo posible suele ser con suero Fisiológico (es un preparado con sales que a veces repercute disminuyendo el sodio en el bebé).
– Y al rato, esto es lo grave, a lo que tenemos que prestar atención si queremos parir de modo natural y vaginal. Suelen agregar una droga artificial llamada Oxitocina para que el proceso se acelere. Esta es una droga que imita a la hormona natural del mismo nombre. Luego voy a profundizar en este punto. Tiene muchas consecuencias.
– La prohibición de líquidos y/o comida no tiene una razón válida para ser.
– Se sigue practicando Episiotomía rutinaria. (Es un corte transversal en la vagina que sirve para evitar posibles desgarros). Y al ser de rutina quiere decir que no tiene en cuenta si la mujer, en ese caso particular, lo necesita o no. Agregando a todos los dolores post parto la incomodidad de una costura y días mas tarde el sacar los puntos, mas una posible infección,… Y de por vida la cicatriz física y emocional de haber sido cosidas en nuestra genitalidad. Dicen que donde fuimos cosidas queda la zona insensibilizada, como si hubiera sido pegada con la gotita. Y está comprobado que es mas complicado cicatrizar un corte perfecto de bisturí que un desgarro natural. El desgarro corta la piel como si fuera una tela. Imaginá o empezá a cortar una tela y luego tirá de ambos lados de la misma. Vas a ver como unos pelitos, hilitos imperfectos que quedarán de ambos trozos de tela separados. En nuestro cuerpo es parecido y esos lados cuando se tocan llenos de células vivas se entrelazan y conectan nuevamente de modo perfecto y fácil. Sólo es necesario mantener la zona limpia y desinfectada unos días para acompañar su curación.
Escuché en dos ocasiones diferentes, el caso de enfermeras con la orden de practicar la episiotomía en cada paciente. Y en estos dos casos diferentes sucedió que el bebé nació antes de que la hayan practicado. Entonces luego del bebé nacer y antes de llegar el doctor. Le hicieron el corte a ambas mujeres, cuando ya no era necesario. Para evitar que el profesional las rete. ¿Será que esta es una razón suficiente?
– Repetir la cesárea en forma rutinaria luego de una primer cesárea anterior. Luego de una primer cesárea es posible tener un parto normal. Con mayores cuidados y atención, pero No es si o si necesario recurrir a otra operación. Eso imposibilita para siempre a la mujer de parir y se la obliga a tener su hijo/a con recursos médicos la próxima vez. Además de no tener la oportunidad de conocer lo que es parir al propio hijo.
– Inducción del parto en forma rutinaria antes de las 42 semanas. El proceso del embarazo normal puede durar de 38 a 42 semanas sin que esté sucediendo nada fuera de lo normal, entonces ¿Porqué preocupar a la madre o apurar el proceso, presionar para que el río fluya hacia otro lugar? No solo se induce el parto (a veces a las 38 semanas) sino que si no es suficiente para que el mismo se desate, lo mas probable es que se haga una cesárea, por la simple razón de que las fuerzas no están preparadas ni disponibles y el trabajo de parto no comienza. Por supuesto, la mujer ya tiene el susto que le impide relajarse del todo. El médico le ha dicho que algo anda, por lo menos que el bebé no ha nacido a tiempo. Y la ha convencido de que hay que empezarlo artificialmente.
– Uso de sedantes y/o tranquilizantes de rutina. La mujer cuenta con herramientas naturales para estar en calma, y cuando se le administra al cuerpo algo externo, se corta el proceso hormonal que le daba paz y un poco de vuelo para que no sienta tanto lo físico. Cuando aparece algo artificial en la sangre nada sigue su curso normal. Se pierde la colaboración del cuerpo, se pierde el propio camino.
– No se permite a la mujer tomar decisiones acerca de su cuidado, acerca de lo que ella necesita, quiere o no. No se le pregunta, ni escucha ni se la consulta.  No se la informa adecuadamente sobre lo que se le podría o no realizar para que ella pueda elegir sobre su destino y el de su bebé.
– Monitoreo fetal electrónico rutinario contínuo intraparto (sin determinación de ph en cuero cabelludo). Mientras que No está comprobado que no tenga efectos negativos, adversos para la tranquilidad del bebé (o cosas peores, tales como la futura audición del niño o mayor stress pre y post parto). En especial en el momento de nacer, no podemos darnos el lujo de sumar conflicto a un momento en el que la naturaleza está en llamas… Osea, pide tanta presencia y conciencia. Estar enchufadas, en contacto con algo electrónico produce nervios y repercuten en el bebé directa y/o indirectamente. Al punto que algunos fetos, ¡en ese mismo momento! se dan vuelta o se enredan en el cordón.
– No es recomendable el traslado en silla de ruedas o camilla a la sala de parto.
– Ni el Pujo conducido. Nadie puede decir al otro “con la exactitud del idioma del cuerpo y/o del proceso y los tiempos del otro” lo que le hace falta. Cuando respirar o hacer fuerza. Nadie sabe mejor que si mismo lo que necesita hacer. En especial en un asunto tan íntimo y personal como este. La respiración, íntimamente relacionada con las emociones, la relajación, la fuerza. La mujer es protagonista de su parto y necesita serlo.
– Ni la Maniobra de Kristeller. Es una fuerte presión con el antebrazo (y dos manos) sobre la panza (sobre el fondo del útero, en sentido para abajo) en el momento del parto, realizado por un médico o una partera. Está prohibida, puede romper el útero. Se realiza por no tener paciencia.
– Ni Masaje y estiramiento del periné durante el momento expulsivo. No hay evidencia científica que observe que esto ayude. Si la hay que lastima la vagina y el periné. A veces la realizan hasta de a dos manos a la vez. Se hace “como para hacer mas espacio”, un absurdo.
– Ni la Rotura artificial de bolsa (Amniotomía). Se rompe la bolsa, siempre para apurar los tiempos. Esta intervención puede complicar las cosas. Se pierde el valor, el respeto del tiempo. Y la protección que el pequeño recibe cuando llega a nacer acompañado, cubierto, por la bolsa de su agua.
– Ni la Dilatación manual del cuello del útero. Se piensa que es ayudar y en realidad es no respetar a esa mujer. Hasta se podría romper el cuello. Por forzar algo que tiene sus formas y sus tiempos.
– Y si todo esto sucede en los primeros veinte minutos: ¿Qué nos queda? … Mientras las contracciones suceden, duelen, tratan de hacer espacio entre los huesos… Peor en una sala común, en la que se escuchan gritos y gemidos de otras mujeres… Entonces es obvio que la mujer termine por pedir anestesia a los gritos… Que quiera escaparse de esta situación, no estar ahí, no sentir… y es normal, comprendo que así sea.
– Ni la Anestesia local preventiva. Peridural. (Existen muchos casos de mujeres que han quedado en estado vegetativo por una epdural o peridural mal puesta. Un cm corrida del lugar adecuado, se coloca con una jeringa en la espalda baja, y un movimiento que la mujer hace a causa de una contracción o lo que sea puede producir la catástrofe de una inmovilidad permanente e irreversible. Esto no tiene la publicidad que debería, ya que hay muchos mas casos reales en los que ha sucedido de los que se tienen en cuenta a la hora de decidir o hablar de ella con tanta liviandad.)
– Ni la Episiotomía. No hace falta un corte en la vagina para permitir nacer al niño. Somos elásticas por naturaleza y de los desgarros que tengamos (si así sucedieran) podemos sanar. Cuando la piel es cortada por un bisturí se separa de manera perfecta y cada parte no se toca con la otra. Por eso es necesario coser, esperar, sacar los puntos luego de un tiempo. Y tener cuidado de que la herida no se infecte. Pero, cuando el desgarro sucede de modo natural, quedan esos pequeños hilitos salidos para cada lado. Para sanar, solo deben entrelazarse entre sí. Y comienzan a pegarse y cerrar la herida.
– Ni la Rotación y/o tracción de la cabeza del bebé para ayudarlo a nacer. El pequeño sabe y hace lo correcto para salir, en cuanto al movimiento y al tiempo que necesita para hacerlo. Con la colaboración se tironea, estira y complica la armonía física del recién nacido. Y también se pone en riesgo la integridad fisiológica de la madre.
– Olvidar por completo la existencia de Fórceps.
– Abandonar las camas de parto tradicionales para los partos normales. Usar una cama standard si la mujer eligiera estar acostada en ese momento.
– No coser por rutina los desgarros o los cortes menores. Las pequeñas heridas pueden usualmente cicatrizar solas. Suturar (coser) solo cuando esté indicado.
– No realizar exámenes del cuello después del parto en forma general, a todas, excepto que exista evidencia de hemorragia.
– Hoy los Centros Médicos (por supuesto hay diferencias de uno a otro) pretenden que un parto no tarde más de doce horas desde su admisión al hospital. Acelerar el proceso particular de cada una para regularizarnos a todas hacia un tiempo inventado, estipulado por una Institución, es una locura.

La Oxitocina Artificial (O. A.)
– Se aplica por medio de un suero intravenoso, lo cual impide la libertad de movimiento. En general se coloca al llegar a la sala, y de este modo la parturienta se convierte en paciente, presa en la camilla y a merced de lo que le sigan colocando y haciendo. Según muchos, el cuerpo es como una máquina al que se deben aplicar medicamentos para que funcione mejor, más rápido y de un modo más eficiente. La O. A. pretende que un parto no tarde más de unas horas. La libertad y la posibilidad de la mujer de vivir este momento tan importante con el respeto y la dignidad que merece se pierde por completo. De este modo compruebo que la discriminación hacia la mujer todavía existe. Y en muchos sitios predomina. Está en pié. La desvalorización y el descreimiento del buen y natural funcionamiento del cuerpo femenino y la ausencia de valor hacia el acto de dar a luz, todo esto “tan interrumpido” es una demostración de los valores perdidos o perpetuados, siempre de un modo diferente en la sociedad.
– El uso de la O. artificial hace que el cuerpo deje de producir, detenga su propia oxitocina y se agote. Lo que dificulta su capacidad para recuperarse de posibles lesiones que le pueden causar hemorragias. Inunda los sitios receptores de oxitocina natural con niveles altos y anormales, imposibilitando que siga actuando.
– Promueve la utilización del monitoreo electrónico. En la labor inducida y acelerada con O. A. existe más riesgo de que su bebé sufra un ataque. Por tal causa, es necesario monitorear la labor cuidadosamente. Esto implica que la mujer tenga que permanecer acostada con el monitoreo electrónico alrededor de la panza y ya se sabe que la falta de movilidad es uno de los factores que hacen más lenta y complicada la labor de parto.
– Algunas mujeres son hipersensibles a la O. A. Se debe vigilar de manera cuidadosa y responsable cada reacción que se genera en la mujer. Puede suceder que los efectos se den de inmediato o hasta 40 minutos después, de tal modo que si van aumentando la dosis al no verse resultados en un corto plazo, existe un gran riesgo de sobre dosificación. Provoca sufrimiento fetal. Y en ciertos casos, hasta daño cerebral o muerte. La fuerza extraordinaria y la duración de las contracciones provocadas artificialmente le restan tiempo al bebé para su recuperación y reabastecimiento de oxígeno. Algunos estudios indican que reducir los niveles de oxígeno en el cerebro de un bebé puede tener efectos a largo plazo. Estos efectos pueden estar ocultos o no ser evidentes en las muestras sanguíneas que se toman del cordón umbilical en el momento después del nacimiento. Pero pueden aparecer en su cuerpo años mas tarde.
– Produce una mayor predisposición a la Ictericia. Se ha observado en algunas investigaciones que la exposición a cualquier medicamento puede afectar el trabajo del hígado del bebé y, por lo tanto, traerle complicaciones.
– Puede inhibir el descenso de la leche materna. Las dificultades en el inicio de la lactancia son una causa importante de que, en algunos casos, las madres la abandonen y opten por la leche artificial.
– Es posible que su utilización genere una dependencia que en partos futuros provoque que la labor no se produzca espontáneamente al haberse inhibido la generación de oxitocina natural. Y deba ser inducido con mayor cantidad de O. A.
– Acelera las contracciones no permitiendo a la mujer digerirlas ni disfrutarlas. Violentando el proceso. Se multiplica la cantidad de contracciones de modo químico. Si antes era una cada 3 minutos, de pronto son dos, osea, una cada un minuto y medio. Y mucho más potentes y duraderas. Y así, todo se vuelve dolor. Se obliga al organismo a producirlas sin la menor sensibilidad. Sin importar el descanso o la paz que ella necesitaba tener entre ellas (para gestarse como madre, para hacer sitio a otro ser, para soltar miedos y etc, etc). Además de habérsele cortado la posibilidad de que las hormonas continúen trabajando por el camino natural. En ese pequeño momento acelerado que comienza su marcha, no sucede la dilatación del cuello del útero, porque todo va muy rápido. Ni el descanso fortalecedor para poder con los pujos finales.
– Produce dolor excesivo. Esto refuerza los miedos y la idea de que los dolores del parto son insoportables. Y potencia la idea a las mujeres de que no son capaces de parir sin intervención médica.
– Produce contracciones más potentes, de otra duración, si las naturales ocurren en treinta segundos, éstas, las artificiales, duran un minuto. La mujer tiene el doble de contracciones de las que le corresponderían para el momento del trabajo de parto en el que se encuentre. Difícil de vivenciar, digerir, experimentar y sobre todo de soportar…
– El uso de la O. A. para acelerar el trabajo de parto es una forma encubierta de violencia. Contra la mujer y el bebé. Si ella no tolera bien esta intensidad, de movimientos, dolor, artificialidad y apuro, se le puede producir una Hiperdinamia. Causada por la sobre dosificación. Esta puede causar una contracción excesiva del útero. Y, en algunas ocasiones, hasta la ruptura, la explosión del mismo.
– Y luego de unas horas, como no hay dilatación suficiente y el bebé no baja, porque no era su tiempo y se han detenido las hormonas que colaboraban al asunto, pero de pronto el pequeño está enredado o le falta el aire produciéndose sufrimiento fetal. Porque siendo empujado desde dentro no puede salir, se realiza una cirugía de urgencia. Cesárea. Desesperada e inevitable. En la que por suerte ¿? ellos estaban allí para poder hacerla. En el proceso natural ocurre que los huesos se corren, esto fue en lo que interfirieron (lo que los profesionales querían lograr ¡y pueden!), pero no se logra con dilatación suficiente ni con el bebé abajo, bajando a su ritmo, de acuerdo a sus posibilidades…
Esto es simplemente por falta de tiempo y de procesos que la mujer debía transitar. Entonces es cuando nos Declaran vueltas de cordón, aparece la desesperación y la urgencia y se nos realiza una cesárea, antes innecesaria.
– Entonces la O. A. genera alta tasa de cesáreas. Su uso es una de las principales causas de esta operación: provoca sufrimiento fetal y el dolor extremo crea una situación de gran agotamiento en las mujeres. Que terminan agradeciendo la intervención quirúrgica.
– La O. A. dificulta la capacidad para recuperarse de posibles lesiones que luego puedan causar hemorragias. Y, que, además, luego son mas difíciles de detener. En especial luego del parto.
– Sin aplicar esta droga, O. A., volvería el protagonismo donde debe, a las mujeres y a sus bebés. Esto tendría un impacto positivo y daría lugar al éxito del parto y el nacimiento naturales, sanos y plenos. Y cuando se nos aplica O. A. se inundan los sitios receptores inhibiendo así el camino a la verdadera, la natural, dejando esta de recrearse y recepcionarse.
– Lamentablemente en la actualidad, las leyes para el parto normal no cuentan con indicaciones negativas para la administración de esta droga O. A., lo cual permite su uso indiscriminado. Excepto si la protagonista pide y se niega particularmente por decisión y fuerza propias. Lo que dice la Ley es que se debe respetar el proceso de salud sin medicalizarlo de modo innecesario. Ahí está la posibilidad de pedirlo.
– Y la Ley también dice que se informe a la mujer sobre los pros y los contras de cada rutina que se le vaya a realizar, para que pueda elegir. Todavía no ocurre que se nos informe y participe así en todos los casos, está en nosotras informarnos (formarnos interiormente).
– Luego conseguir se nos respete en las decisiones que tomemos sobre nuestro cuerpo, sus procesos reales y lo que creamos más conveniente para nuestro bebé.
– Luego de una cesárea las primeras horas de vida del bebé se verán modificadas, ya que la madre necesitará dormir, quedará inmovilizada y mucho mas dolorida de lo normal. Hasta puede llegar a estar inconsciente por unas horas (por la anestesia recibida). Y lo mas seguro es que no haya podido ser acompañada dentro de la sala. Y la consecuencia directa, será que el bebé esté, sin nadie familiar que lo sostenga y proteja. Quizás llorando solo en una cuna o en una incubadora.
– Entonces, podemos concluir que la O. A. colabora a Separar a las madres de sus hijos cuando nacen y se encontraban en buen estado de salud.
Está comprobado que cuando el recién nacido se encuentra lejos de su madre en esos primeros momentos de vida surgen una serie de anomalías graves producidas por el miedo, el stress y hasta la desesperación que se apoderan de él. Pero por algunos estudios de rutina que suelen hacer inmediatamente (y podrían esperar algunas horas o hasta un día) no permiten que la relación madre-hijo se geste en total paz y plenitud.

El pequeño
– Y si el bebé naciera con algún problema, esto es muy importante, debería ser acompañado, si es posible llevado por su padre o cualquier otro responsable adulto a cargo. O al menos el familiar debería poder estar cerca, lo más posible, de lo que está ocurriendo al pequeño. Ya que el recién nacido no es un objeto del que los profesionales pueden apropiarse y hacer lo que les parezca sin consultar. O dejar en algún lugar solo o apoyado (o lo que sea), sin testigos, llorando o asustado, cuanto tiempo les parezca.
– Administración de agua/glucosa en forma rutinaria a los niños amamantados. Por controlar, costumbres, creencias o lo que sea, le dan al niño un biberón “con algo” cuando lo único necesario es el calostro que sale de la madre en esos primeros momentos de vida y casi, por seis meses mas, lo que la madre dé de su naturaleza, estará bien. Es perfecto y necesario, insustituible.
– Lactancia con restricciones. A veces llevan al bebé a dormir a otra parte o quieren controlar cuanto y cuando la madre debería amamantar a su hijo. La teta debería ser libre demanda. Todo lo máximo posible que la madre pueda dar y todo lo que el hijo pueda y quiera recibir. Cada vez que cualquiera de ellos así lo requieran, obvio, en especial el niño. Ellos necesitan hacer su relación y su propia experiencia juntos, entre ellos, sin opiniones ajenas. A veces toma pecho por miedo, por frío, angustia, sueño, mimos, lo menos es que sea por hambre. Por eso es tan importante, imprescindible que esté con ella y en libertad.
– Distribución sin cargo de muestras de fórmulas lácteas. Eso es publicidad y arreglos que en general no condicen con lo mejor que esa madre puede dar a su hijo. Ni con lo que los defensores de la salud deberían recomendar. Tener cerca este sobrecito es como una tentación, en especial en esos primeros momentos, cuando la madre desconoce el tema, duda de sí misma y de su posibilidad de maternar. De tener satisfecho o bien alimentado al bebé. Y no está bueno que pueda recurrir enseguida. Sin apoyo emocional. Al suplemento.
– El calostro (primer líquido que el bebé necesitaba) estará modificado por las drogas administradas a la madre. De seguro, mientras la parturienta se recupera, las enfermeras darán algún suplemento lácteo artificial para calmar la angustia y/o apetito del recién nacido, acción que también tiene consecuencias negativas. No sólo por la calidad de lo suministrado, seguro por completo diferente. Sino porque es una tarea chupar la teta, la fuerza que hace falta que el bebé haga. La paciencia que necesita para esperar que el líquido aparezca, etc. Y lo del biberón es sumamente mas sencillo. Entonces, tienden, cuando pueden elegir, a preferirlo.
– Enfrentar dificultades al inicio de la lactancia es una causa importante por la que muchas madres abandonan este camino y optan por la leche artificial. Además de dificultar el inicio de la relación, la confianza y la entrega entre madre e hijo.

Sinceramente admiro a quienes han salido ilesas de esta experiencia. La de llegar a tener a su bebé entre todas estas dificultades externas. Yo no lo puedo creer, tanto maltrato, violencia e insensibilidad. Me hubiera muerto por mucho menos. “Por eso cuando me dicen o preguntan -¿Cómo te animaste a parir en tu casa? – Pienso: – En realidad solo es que no me animé a ser ayudada de este modo. –

Esta rutina aquí descripta ha convertido al Parto y al Nacimiento en una emergencia médica, requiriendo cada vez nuevas y rápidas intervenciones, una tras otra, e imposibilitando el modo sano y natural de Parir y de Nacer. Interrumpir y apurar ese momento tan íntimo y primitivo es como un delito (quizás no de orden legal, pero si de orden Humano). ¡Una mejor atención es posible! Estoy segura. Pero necesitamos trabajar en ello entre todos. Cada uno aportando su propio granito de arena.

No todas las mujeres deberían tener la obligación de ser atendidas en Instituciones. Debería abrirse el juego, haber otras posibilidades. Existe el parto acuático, el casero, el Institucionalizado pero libre de movimientos, el que podemos llevarnos nuestra partera particular (para que nos acompañe dentro de la Institución. O la Doula, para que nos apoye emocionalmente) a pesar de contar con la tecnología actual y etc, etc.

Usar el estetoscopio fetal (se apoya suavemente sobre la pancita) para monitorear la frecuencia cardiaca fetal. Usar el Sonic o la Corneta de Pinnard (otros métodos, menos invasivos que el Monitoreo electrónico). Son modos artesanales que ganan en respeto hacia los tratados, teniendo la misma utilidad: escuchar los latidos del bebé mientras se sigue de cerca su proceso entre las contracciones que van viniendo. En un parto respetado HUMANIZADO no sería necesario escuchar (tanto o casi nada) los latidos.

¿Cómo y quien decide lo que deberíamos hacer o no en ese momento? Según el reglamento de salud vigente usted tiene derecho a Información completa y precisa sobre todos los tratamientos y procedimientos que se le pretendan aplicar tanto a usted como a su bebé. Y tiene el derecho de tomar la decisión que considere más conveniente. Comer en ese momento, por ejemplo, además de dar cierta energía, descarga y transmuta ansiedades y nerviosismo. Sentirse satisfecha es lo mínimo que podemos pedir. Darnos el pequeño placer de saborear algo o tomar lo que prefiramos o pidamos en ese momento. Y poder hacernos un mimo. Nos mantiene con energía para producir la propia Oxitocina y dar a luz con salud. Además, comer transforma lo que se va desatando en las emociones en el trabajo normal. Se favorece y facilita el proceso. Todo es perfecto cuando sucede de la mano de nosotras mismas. En los partos, para que sean sanos, se requieren mejores condiciones para que podamos entregarnos a las sensaciones del parto y este proceso fluya en tiempo y forma. Mientras el proceso sea sin complicaciones, se debe dejar que sea el cuerpo quien administre y “aplique” su propia Oxitocina como sabe, puede y necesita. Esta hormona natural actúa a nivel del músculo del útero relajándolo y produciendo contracciones soportables. Las mujeres precisamos nuestra libertad para permitirnos transitar lo natural. Ponernos en movimiento cómo vaya surgiendo desde nuestro centro, lograr expresar nuestros sentimientos para dar paso a lo próximo, respetando las necesidades que nos surjan sin juicios y estar acompañadas por personas que tengan en cuenta y respeten nuestros deseos en todo momento. En cierto modo, necesitamos tener control de cuanto nos rodea, que haya cierta paz, ya que justamente es el descontrol lo que se desata dentro de nuestro organismo. Funcionando a la perfección. Pero generando un Caos de todo lo conocido. El cuerpo tiene un movimiento desde los mismos huesos que nos sostienen, las hormonas fluyen a montones, las contracciones empujan nuestra panza, el pecho inflamado, explotando de líquido que pide salir… Toda una revolución que debería ser acompañada y sostenida entre algodones.

La Oxitocina natural se potencia cuando estamos cómodas, felices, contenidas por quienes amamos. Acompañadas por una mirada tierna o hasta, si fuera posible, por algún modo de contacto sexual amoroso. Y se inhibe cuando nos preocupamos por razones lógicas, pensamos racionalmente o nos salimos demasiado hacia fuera, por ejemplo, por enojarnos o defendernos. Es almacenada y secretada por la glándula pituitaria posterior. Su tarea es hacer que el útero tenga contracciones para llegar al parto. Esta hormona es generada para relajar y distraer a la mujer durante el trabajo de parto y sirve para hacerlo mas suave y llevadero. Intensifica su efecto con las sensaciones placenteras y de familiaridad, en los estímulos amistosos y/o amorosos, en la lactancia y en la formación del vínculo madre-bebé. Y por supuesto la oxitocina natural anula su efecto frente al miedo, la incomodidad. Y hasta por medio de sostener una charla lógica, sobre temas cotidianos. Porque ahí estimulamos el Neocórtex, parte del cerebro que se ocupa de lo racional. Hace que perdamos contacto con lo irracional, lo intuitivo, y con el camino de lo ancestral y lo salvaje. De toda esta riqueza interior y animal que nos enseña y nos lleva de las narices a parir. Este distanciamiento de nuestro sabio interior sucede frente a las charlas de las enfermeras sobre el clima o sobre planillas a llenar o hasta cuando nos preguntan qué colectivo nos tomamos para llegar hasta allí. La mujer necesita intimidad, privacidad, sentirse bien, buen trato, respeto, contacto con alguno de sus seres queridos, con una amiga, madre, amante, quien sea que ella haya elegido para sentirse apoyada, acompañada y protegida.

En el trabajo de parto normal natural hay tres etapas: Entre las tres partes la mujer puede tardar desde dos horas hasta el parto (momento expulsivo en el que sale el bebé) hasta cuarenta y ocho horas (dos días). Y el proceso seguiría siendo completamente normal y natural. Estas tres partes o etapas diferentes pueden diferenciarse por la cantidad de contracciones que surgen en la mujer en una cierta cantidad de tiempo. En la primer etapa las contracciones del trabajo de parto son una o dos cada diez minutos y duran mas o menos treinta segundos. En la segunda parte son tres cada diez minutos. Y en la última parte o momento expulsivo llegan a ser cuatro o cinco contracciones en el término de diez minutos.

Se puede no conocer y no cumplir este patrón tal como te lo cuento, por supuesto que cada mujer tiene su propio modo de parir y ese bebé en particular tiene su propio modo y/o ritmo para nacer. Los tiempos y necesidades propias, los sentimientos, vínculos que rodean a la mujer y sensaciones y/o permisos internos que irá encontrando y atravesando son los vehículos que harán diferente ese momento.

Es recomendable que quienes acompañan hagan uso del Partograma para registrar y monitorear el progreso del trabajo de parto. Para que puedan hacer la menor cantidad de exámenes vaginales posible. Evaluar el progreso del trabajo de parto cada cuatro hs en los normales y cada dos hs cuando llegue la línea de alerta del Partograma. Minimizar la cantidad de intervenciones durante el trabajo de parto es indispensable. Y evitar totalmente la introducción de cualquier dispositivo dentro de la vagina. Estimular una política de “manos libres”, osea trabajar, estar atento, sin elementos artificiales innecesarios.
Abandonar el uso de rasurado y enema.
Permitir que sean las parteras, doulas, o, en fin, mujeres experimentadas en el arte femenino de parir, quienes se ocupen de la mayor parte de la tarea de acompañar a otras, produciendo, entre otras cosas, una mayor intimidad. Los médicos podrían atender a las mujeres que tienen algún riesgo o patología conocido de antemano.
Y en los casos saludables estar cerca, atentos a la situación para poder ser llamados y/o informados en el momento en el que sean necesarios.
Cualquier cosa que sume Placer estimula la secreción de Oxitocina Natural: música elegida, bailar, caminar, sahumerios, comer algo rico o beber algo querido, mover las caderas, tener placer sexual. Cualquiera de estas u otras cosas estimula la secreción de Oxitocina Natural. Estar en un ambiente agradable, cálido, tranquilo. En el que ella  pueda tomar decisiones y llevar su propio ritmo en el proceso. Recibir ayuda por medio de un masaje, en el que nos coloquen aceite natural en la zona del coxis (huesos que se están  moviendo) facilita mucho el proceso. Alguien que sepa y pueda tocarnos puntos reflejo, de acupuntura o de dactilopuntura. Que nos permitamos y obliguemos al movimiento durante la gestación y/o en el trabajo de parto. La caminata relaja, distrae de las pequeñas molestias, conecta con la naturaleza que nos rodea y acompaña el proceso.
La libertad de probar facilita todo. Y elegir se hace probando, sintiendo y cambiando de una a otra posición, buscando la comodidad. Y esto provoca una liberación mayor de Oxitocina Natural.
Posiciones verticales, sentadas, en cuclilla, acostada, en cuatro patas, caminando, colgada, sostenida, en el agua, lo que sea que vaya surgiendo desde el mismo centro de la mujer estará bien.
La presión de la cabeza del bebé durante el descenso por el canal del parto sobre el cuello del útero y el estiramiento de la vagina y los músculos del suelo pélvico estimulan los receptores de Oxitocina.
Permitirnos ir al baño, mojarnos o ducharnos todas las veces que así lo elijamos.
La duchas calientes con el agua golpeando la zona que se mueve, que se abre (sobre el coxis, a la temperatura que necesitemos) Y/o sumergirse en un baño de inmersión relajante condimentado con aceites naturales estimula nuestra producción de Oxitocina Natural. Cuando la madre es primeriza, en el embarazo pueden aparecer miedos a la sexualidad normal, como si algo de las relaciones pudiera dañar al bebé. Mientras que en realidad es al revés. El contacto íntimo hace sentir bien a la mujer, apoyada, amada, sostenida… Y todo lo bien que ella se encuentre lo recibe directamente el bebé. Ambos están unidos energética y emocionalmente. En la gestación (los 9 meses) hay mayor cantidad de estrógenos y progesterona dando vueltas en la mujer, hormonas que provocan mas ganas de sentir placer y de tener relaciones sexuales. Hay mayor irrigación sanguínea en la zona de la pelvis. Y por lo tanto la genitalidad esta muy viva, hay mayor excitación. Muchas veces hay desencuentros porque el hombre también tiene miedo de hacerle mal al bebé o a la mujer. Hay como un tabú al respecto. Él se aleja creyendo que los cuida y ella lo requiere y desea más que nunca. La bolsa de agua protege al bebé. El cuello uterino está cerrado y realmente las relaciones sexuales provocan endorfinas en la mujer. Esta es una hormona relacionada con la autoestima, el placer, la alegría, la contención. Y de algún modo gesta y permite que la recepción del niño sea por una pareja plena y a pleno. Sentir protección, relajación, sensaciones de bienestar colabora, estimula la Oxitocina Natural. Estar rodeada por quien elegimos, con aromas adecuados. Recibir mimos y todo cuanto pueda darnos paz y alegría. Así se beneficia la entrega para poder despedirnos de la panza, abrir el camino a la nueva vida para todos, permitirnos nacer como madres, y soltar este hijo al mundo. Darle vida, conocerlo. Hacer el amor en el último día del embarazo o al principio del trabajo de parto; contribuye a la apertura, placer, relajación y entrega de la mujer. Por supuesto siendo este encuentro sano y por propia voluntad. Que su hombre eyacule dentro de ella colabora (una de las sustancias del semen acelera la prostaglandina en la mujer, hormona que contribuye a crear Oxitocina Natural.)
La ropa adecuada, cómoda o la propia desnudez. Lo que a esa mujer la conecte consigo misma en ese sitio y lugar elegido. Luces bajas, un sitio acogedor, cálido, almohadones, sábanas limpias. Música o sonidos suaves. Privacidad. Algunas veces ser dejada sola para poder concentrarse en sentir y vivir las sensaciones y sentimientos únicos de cada momento del trabajo de parto. Conectarse a lo profundo de sí. Permitirle relacionarse con su Intuición. Con la parte suya que sabe cómo parir… Y funciona en Salud cuando no usamos, no estimulamos el Neocórtex, lo Racional, con charlas o pensamientos sobre el mundo que nos rodea, sobre lo material. Funciona cuando hay actitudes suaves y amorosas alrededor. Cuando hay respeto, si fuera posible silencio o mínimas palabras.
– Funciona cuando no recibimos tactos vaginales rutinarios, innecesarios. Y menos por distintas personas o con alguien más mirando.
– Proveer apoyo y cuidado personal permanente durante el trabajo de parto y no dejar a la mujer sola. Estimular la presencia de una persona que la mujer elija para que la acompañe durante el trabajo de parto, el parto y el post parto.
– Informar a la parturienta de la existencia y el beneficio de tener una “Doula”: acompañante entrenada para abrazar emocionalmente a la mujer. Especialmente  en el caso de ausencia de una persona querida. Notar que el padre del bebé no siempre es la compañía adecuada para apoyar a su pareja, prestar atención en el asunto para proteger a la mujer en este momento. Y saber que ellos también pueden beneficiarse de recibir un apoyo adecuado.
– Usar un sistema rotativo de parteras para facilitar el trabajo en los momentos de mayor actividad.
– Respetar la privacidad de las mujeres y su dignidad en todo momento (durante el embarazo, el parto y el post parto). Ser sensible a las necesidades culturales y a las expectativas de las mujeres y sus familias. Escuchar y tener en cuenta las necesidades particulares de cada caso.
– Nosotras necesitamos expresar nuestros sentimientos, necesidades y deseos. Respetarnos primero nosotras a nosotras para lograrlo. Y darnos permiso para sentir, ser y estar tal como estemos en cada momento de ese tiempo único, especialmente en ese, desconocido e increíble. El protagonismo de las mujeres y sus bebés debería ser la norma. Elijamos construirlo. Empecemos a caminar cada una de nosotras y apoyarnos. Estar juntas. Lectoras, amigas, hermanas, madres, mujeres y parejas respetuosas de la sabiduría femenina. Seamos capaces de marcar una diferencia. Somos capaces de hacerlo. El primer paso es el respeto del proceso natural del cuerpo. Esto comienza en cualquier etapa de nuestra vida y tendrá un impresionante impacto positivo sobre el éxito del parto y el nacimiento.
– El tiempo del trabajo de parto cambia en cada mujer por todo lo que le esté ocurriendo. Influye su biografía, su alma, emociones, su Espíritu… Influye su historia personal, lo romántico o no de su maternidad, sus relaciones actuales, su entorno, su tranquilidad o apuro económico. Y, por supuesto, también su salud, su cuerpo físico. Y ese tiempo que cada una necesita es absolutamente intransferible, impredecible y personal. Además, muy diferente al que la misma mujer necesitará en una próxima vez. El trabajo de parto es como una puerta que ella debe abrir y atravesar por sí misma. Para permitirse ser desde lo mas profundo de sí (resolviendo, masticando todos sus asuntos). Y así el cuerpo, pudiendo al fin parir, camino que la hará convertirse en madre, podrá expulsar, traer su bebé al mundo, dando Vida. Lo más alto, valioso, que puede darse a la vida.
– No hay una regla en “el modo en el que todo lo descripto influye en cada mujer” sino un proceso personal. Y muchas veces inconsciente. En el que ella manifiesta su libertad por medio de sus decisiones, movimientos, respiraciones y tiempos. Produciendo una curación y una catarsis tan grande en si misma que le permite atravesar este momento tan especial en la vida. Lo que digo es que, las cosas no son como son, sino como las tomamos. Lo que hacemos frente a cada hecho. Nuestra actitud. Y el convertirse en madre, además de darnos esa lección  “tan fuerte de por si” que nos marcará para siempre, nos da el regalo de ver como actuamos con lo que se nos presenta. Y podemos descubrirnos en la lucha con nuestros propios límites. Podemos encontrarnos en las consecuencia del desconocimiento y la entrega “a ellos, los que saben”. Obteniendo la pérdida repentina de haber vivenciado la recepción de nuestro propio hijo (única vez que llega) según dictaba el poder de la Naturaleza. Por eso este escrito. Para despertar a tiempo.
– Durante el período expulsivo usar una posición levantada si la mujer lo elige. Evitar el uso de la posición supina (acostada) para el parto, y particularmente la posición de litotomía (con las piernas levantadas y/o atadas).
– No realizar episiotomía de rutina (ni otros cortes: perineotomía o incisión
mediana).
– Las tasas de cesárea deben ser entre 5% y 15% en cualquier institución, dependiendo de la cantidad de pacientes atendidas.
– Usar la tecnología más sencilla disponible en lugar de técnicas sofisticadas y solo incorporar otras tecnologías si están apoyadas por una fuerte evidencia científica acerca de su utilidad.
– Cuando la cesárea sea necesaria preferir usar el método de Misgav Ladach (Starr) cuando sea posible.
– No aumentar los costos en cuidados que no sean esenciales; una compañía para brindar apoyo durante el trabajo de parto es esencial, no un lujo. Los costos de cuidados que no son necesarios (por ejemplo, televisión en las habitaciones) pueden ser cubiertos cuando alguien los elige por propia iniciativa.
– Las Hormonas naturales que colaboran y empujan a que el parto ocurra, hacen un trabajo analgésico (quitan el dolor). Llevan a la mujer a un estado de conciencia diferente, que en un punto es menos físico, como si estuviera drogada. Permiten que continúe con la presencia suficiente como para saber cuando el cuerpo pide una u otra cosa y ellas están ahí, pudiendo llevarlo a cabo. Estas hormonas dejan de funcionar, cuando algo externo, artificial, invade la sangre. Apenas hay alguna interferencia, el modo natural deja de funcionar.
– En las Flores de Bach hay gotitas adecuadas para acompañar a la parturienta en este momento tan especial, depende de sus mayores miedos o necesidades cuales le convengan, se las debe recetar un terapeuta adecuado. Y en la Medicina Antroposófica hay globulitos que predisponen a mejores contracciones, se llaman Calofilum. Está bueno tener una consulta y acompañarse de elementos que facilitan el proceso.
– Evitar el uso de medicación durante el trabajo de parto. Se pueden usar métodos no farmacológicos.
– Evitar la anestesia epidural o peridural como un método de rutina para calmar el dolor. Pero preferir la anestesia espinal/epidural a la anestesia general en la cesárea.
– No es necesaria una internación precoz.
– Ni tanta intervención invasiva y/o apresurada.
– No es recomendable la posición acostada ni la restricción de movimientos y además está comprobado que es contraproducente.
– No es necesaria la prohibición de ingerir alimentos y líquidos durante el trabajo de parto.
– Si fuera posible (por el espacio físico) sería bueno respetar el deseo de la parturienta de escuchar música, prender una velita cerca de la cama o poner un sahumerio que le guste (para aspirar un aroma cálido en ese momento inolvidable de su vida o para recrearse, nutrirse y/o respaldarse en sus creencias espirituales).
– Cuando el bebé nace con la bolsa de aguas entera, y sale al mundo cubriendo aún su cabecita, ésta lo protege del choque de su cráneo contra los huesos de la madre, es como un milagro que a veces sucede y lo protege. A esto que lo ha acompañado se le llama “el manto de la virgen”.
– Cortar el cordón unos 15 minutos después que haya cesado de latir, mientras el bebé se encuentra encima de su madre, siempre y cuando no exista una hemorragia significativa.
– Incentivar el cuidado materno piel a piel con su bebé durante al menos las primeras dos horas después del parto, así como todo lo que sea posible durante el post parto inmediato y posterior.
– Aconsejar y acompañar el amamantamiento: Incentivar la alimentación al niño cuando el mismo esté dando señales de que está listo para recibirla, mostrando salivación, movimientos orales, llevándose las manos a la boca y moviéndose hacia el pecho materno. No forzar la alimentación hasta que el bebé no esté listo. No separar al bebé de su madre en las primeras horas después del parto.
– Realizar todos los exámenes necesarios para el recién nacido normal en la cama de la madre, en lugar de utilizar una mesa o una habitación examinadora apartada.
– Retrasar (por lo menos un día) la realización de los exámenes que no sean necesarios. Realizar los exámenes con la madre y el niño juntos, cuando ella también pueda estar presente, con sus capacidades despiertas. Demorar el primer baño todo cuanto sea posible. Con algodón y óleo calcáreo puede hacerse una primer higienización.
– Demorar la profilaxis de la conjuntivitis gonocóccica, para evitar que el contacto visual madre e hijo se vea alterado. Luego del nacimiento buscar los momentos apropiados, para dar la vitamina K, BCG, y para realizar la profilaxis de la conjuntivitis gonocóccica contra la gonorrea (en aquellas instituciones donde esté indicado).
– Enseguida del nacimiento poder amamantar a nuestro recién nacido es uno de los mayores regalos de la vida, para nosotras y para él. Al darle de mamar durante esa primer hora de nueva vida se nos produce prolactina y oxitocina natural, esto provoca que se nos retraiga naturalmente el útero (se podría lograr por una inyección o por algo que nos pongan en el suero). Pero que nuestro recién nacido juegue y succione el pezón hace que este se ponga duro y para o disminuye cualquier pérdida que hubiera en el útero. Además de facilitar el entendimiento y propiciar un mejor vínculo entre madre e hijo. Amamantar hace que el cuerpo comience a cerrarse, y a volver los huesos a su sitio. Avisa a la placenta que ya no es preciso que esté dentro y sale con mayor rapidez.
– Es aconsejable ubicar al bebé sobre el abdomen o el pecho de la madre y secarlo o taparlo con una tela suave, que no raspe, sin refregar. Si es posible que queden piel a piel. Animar a que la madre participe. Permitirlo. Se puede colocar inmediatamente sobre el pecho y que en el reconocimiento mutuo, el bebé comience a succionar. Quitar esa toalla y tapar a la madre y al niño con una segunda toalla que se encuentre seca. Mantener la cabeza del bebé tapada para minimizar la pérdida de calor (eso depende de la temperatura ambiente).
– Al cortar el cordón con rapidez la placenta se puede ir para adentro. Y luego es necesario meter la mano dentro del útero para sacarla. Por eso es importante respetar los tiempos y procesos.

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